jueves, 25 de septiembre de 2014

Es bastante obvio mencionar lo importante que es la luz en la fotografía, ya que sin ella sería imposible visualizar los objetos. Raramente se toman fotografías sobre modelos con luz propia, lo más normal es captar la luz que se refleje del resplandor natural del sol. La luz puede provenir de fuentes naturales o artificiales, y en cada caso posee una serie de características.
La luz natural es más difícil de controlar pues cambia constantemente de intensidad, dirección, calidad y color; con la luz artificial todos estos parámetros pueden controlarse, pero resulta más cara e incómoda de usar.
Pero como se menciona en párrafos anteriores la iluminación es necesaria para las fotografías que son utilizadas para el modelaje y la publicidad. Aparte de ser un factor físico imprescindible en el proceso fotográfico, la luz posee una función plástica de expresión y modelado que confiere un significado y un carácter tal, que muchas veces ella sola determina la calidad de una fotografía.
Como este blogg está dirigido a desarrollar la temática de la iluminación, empezaremos por mencionar cuáles son las herramientas que la abarca:
Softbox: Se trata efectivamente de un contenedor que asemeja una caja, aunque suele tener una ligera forma de cono. Por el extremo más estrecho se acopla a una lámpara, y por el más ancho hay una tela traslúcida que filtra la luz y la hace mucho más suave. Su interior suele estar cubierto de una tela de apariencia metálica plateada, que refleja la luz y la dirige hacia el lado traslúcida. Los modelos más grandes tienen otra tela blanca traslúcida en el interior, de manera que la luz sea aún más difusa. Mientras mayor sea la superficie traslúcida, y más cerca esté del sujeto, más efectivo, ya que se genera una fuente de luz más grande que "envuelve" al sujeto fotografiado.
 
Sombrilla: Es la luz fotográfica por excelencia, debido a su versatilidad y facilidad de transporte y montaje. Aunque se necesita de un ojo entrenado para diferenciar la luz producida por un softbox de aquella proveniente de una sombrilla, el principio de funcionamiento es distinto. Mientras el softbox es un difusor, la sombrilla es un reflector, ya que la lámpara se apunta hacia adentro del accesorio y este proyecta la luz hacia la abertura de su estructura. La sombrilla clásica ofrece una luz algo dura que genera contraste, debido a su interior metalizado interior metalizado plateado, o dorado para proporcionar una luz más cálida. Sin embargo, desde hace un tiempo se ha hecho popular el uso de sombrillas blancas o traslúcidas que producen una luz más suave.
 
Beauty Dish o "reflectores de plato": Eran el estándar en fotografía, pero han quedado relegados después de la aparición de las sombrillas y softboxes, debido a su limitado alcance. Se trata en realidad de dos reflectores, que encierran la lámpara y proyectan una luz difusa pero potente sobre un área pequeña. Gracias a estas características es ideal para primeros y medios planos. De ahí su nombre.
 
Snoot o cono: Es un accesorio aún más especializado, y que pocos fotógrafos manejan. Se trata de un pequeño cono de metal o plástico, pintado de blanco o plateado por dentro, que dirige la luz de la lámpara hacia un área pequeña. Su luz se puede concentrar aún más si se coloca en el extremo una rejilla. Se utiliza a veces para iluminar el fondo o para retratos con un tono dramático, gracias al contraste y las largas sombras que produce. Ya hemos hablado sobre cómo hacer uno casero nosotros mismos.
Estos son los cuatro accesorios principales de iluminación, y se pueden encontrar en línea tanto para lámparas grandes de estudio como para speedlites.
 
Rejilla o honeycomb grid: Se refiere a una estructura con forma de panal que se coloca al frente de cualquier fuente de luz, de manera que ayude a focalizarla un poco más. Existen diferentes tipos y tamaños, y se pueden utilizar en cualquiera de los accesorios que hemos mencionado, aunque su uso sea más común en conjunto con softboxes y snoots. Para los accesorios más grandes se hacen de telas resistentes, y para los más pequeños de metal, plástico y hasta cartón.
 
Disparadores remotos, también llamados "triggers" o "radio slaves": Son vitales para la fotografía de estudio, debido a que permiten disparar varios flashes al mismo tiempo de forma inalámbrica.
Hay dos tipos principales: los básicos, que solo transmiten la orden de disparo; y los profesionales, que por el quíntuple o más del precio de los otros, permiten ajustar la potencia de las luces. No está del todo claro si unos permiten sincronizar a velocidades más altas que los otros, pero yo creo que esto depende sobre todo de la cámara.
Incluso ahora algunas cámaras tienen disparadores integrados en el cuerpo, aunque solo sirvan para speedlites de la marca.
 
Filtros de densidad neutral: Que aunque el nombre suene complicado, son como lentes de sol para un objetivo. ¿Y para qué querríamos algo así? Pues bien, veámoslo así: Si estamos en un estudio con luces potentes, con nuestra cámara en ISO 100, la velocidad de diafragma más rápida que nuestros disparadores nos permiten (1/160), y con un lente rápido a f2.5, porque queremos lograr un efecto de desenfoque. Es muy probable que nuestra foto salga sobre-expuesta. Para evitarlo necesitamos disminuir la cantidad de luz que llega al sensor, a través de un filtro de uno, dos, tres o hasta cuatro puntos de exposición o stops. También podemos conseguir alguno de densidad variable, aunque es posible que esto rebaje un poco la nitidez de la imagen.
 
Direcciones de la iluminación 
La iluminación en fotografía consiste en dirigir y rebotar luz hacia un objeto con la intención de que ésta pueda ser registrada por una película, un sensor electrónico CCD o CMOS. La luz resulta fundamental en la fotografía ya que sin ésta no es posible plasmar una imagen. Aparte de ser un factor físico imprescindible en el proceso fotográfico, la luz posee una función plástica de expresión y modelado que confiere un significado y un carácter tal, que muchas veces ella sola determina la calidad de una fotografía, aunque esto depende del gusto del fotógrafo y la técnica que él mismo emplee.
 
Luz frontal: En este tipo de iluminación la fuente de luz se coloca detrás, y sobre el fotógrafo, y enfocada directamente al objeto/sujeto.
Debido a la cercanía entre la fuente de luz y el objeto, obtenemos fotografías planas con poca textura, escasas zonas sombreadas y sectores demasiado iluminados. Aunque conseguimos aumentar la cantidad de detalles que podemos observar del objeto. Es recomendable rebotar la luz principal contra el techo para atenuar el efecto de luz plana, y evitar fondos muy reflectantes, ya que éstos producirían reflejos indeseados.
 
Luz lateral: Es este tipo de iluminación la luz incide en el objeto de forma lateral. Normalmente con un ángulo de 90º en relación a la línea recta imaginaria que forma el fotógrafo y el objeto fotografiado.  En esta iluminación colocamos la fuente de luz a un lado del fotógrafo para conseguir una zona con una fuerte iluminación y la contraria con un contraste marcado de sombras.
En este tipo de iluminación, conseguimos un contraste extremo entre las zonas iluminadas y las que no lo están.  La luz es dura y las sombras excesivas, por eso es recomendable colocar una luz de relleno en el lado contrario para atenuar estos contrastes.
 

Luz semilateral: En este tipo de iluminación la luz principal incide en el objeto de forma diagonal. La luz se coloca en una posición intermedia entre la iluminación frontal y lateral, en unos aproximadamente 45º.
Esta iluminación es la más aconsejable puesto que las sombras que se consiguen favorecen la profundidad, dando más perspectiva, y las texturas ganan riqueza en sus matices.
Esta sería la colocación más clásica y utilizada por los fotógrafos.
 

Contraluz: En este tipo de iluminación, la fuente de luz principal está detrás del objeto y de frente al fotógrafo.
Con esta ubicación de la luz principal detrás del objeto fotografiado, se consiguen imágenes artísticas, en que priman las siluetas muy contrastadas.
Se anulan prácticamente los colores y obtenemos zonas o muy claras, o muy oscuras. También conseguimos “separar” el objeto del fondo.
 

Semicontraluz: En este caso, la iluminación es una forma intermedia entre el contraluz y la luz lateral. Tomando una linea recta imaginaria entre el sujeto y el fotógrafo, esta iluminación estaría ubicada en unos 135º.
En este tipo de iluminación, conseguimos que la luz resalte las texturas y la perspectiva en el objeto. También conseguimos fotografías artísticas con siluetas en alto contraste.
 

Luz cenital (o picado): En esta iluminación la luz proviene de la parte superior. Hay que tener en cuenta que este tipo de iluminación produce sombras duras y verticales, y zonas con iluminaciones excesivamente claras. Se suele usar para iluminar planos generales.
Normalmente este tipo de iluminación no se suele utilizar en estudio.  Su uso más frecuente es en exteriores, aprovechando la luz natural del día.
 

Iluminación contrapicada: Esta iluminación es justo la contraria a la cenital. La fuente de luz incide en el objeto desde abajo hacia arriba.


Iluminación Rembrandt: se llama así porque es el tipo de iluminación que utilizaba el artista en sus retratos al óleo, consistente en aplicar una fuente de luz por encima de los ojos del modelo y conseguir que la sombra en la parte no iluminada dejara un pequeño triángulo debajo del ojo a causa de la sombra de la nariz.

 
 


El maquillaje en la fotografía


El maquillaje para una sesión fotográfica debe ser ligeramente más pronunciado que el básico que usamos para salir a la calle, debido a la intensidad de la luz dada por los focos.

Los focos van a absorber dos tonos de luz como mínimo por lo que es recomendable aumentar la tonalidad de los colores. En las fotos en blanco y negro, los colores cambian a tonalidades grises, por lo que no es recomendable el uso del rojo (se transforma en un gris muy dramático), el negro y el blanco.




 
 
En gran parte, la labor del maquillaje se basa en las reglas de la plástica, es decir, la teoría de color, el manejo de la luz y la sombra, así como el dibujo del rostro y del cuerpo humano. El rostro y el cuerpo se convierten en el lienzo donde se efectúa la obra plástica.
Diez o quince minutos antes de aplicar la base o los polvos, conviene limpiar bien la cara. A continuación, se espera otros diez minutos para aplicar la base de maquillaje, con el fin de que la piel se vea más radiante.

La base tiene que ser mate, sin brillos en la cara. Las fotos tomadas de noche presentan tonos amarillentos, al igual que las que se realizan con luz artificial. Se recomienda usar tonos rosados, ya que balancean el color.
 


Las cejas ayudan a realzar la mirada, con lo que se recomienda que estén bien dibujadas, ya que de esta forma se define la expresión de la cara. Si aplicas abundante máscara de pestañas, los ojos lucirán más grandes y expresivos.
Para definir la boca se usan lápices de labios, aunque si la cara es pequeña no hay que exagerar el maquillaje de la boca. Se evitan los lápices de labios muy claros porque no fotografían bien.
 
 
 
 
 
La iluminación resulta fundamental en una sesión fotográfica. En los retratos en primer plano, las luces tienen que estar orientadas para resaltar los tonos, brillos y texturas de los maquillajes. Por eso, en este tipo de fotografías se requiere un alto nivel de profesionalidad.